Tanto en la construcción de instalaciones como de máquinas, cuando se utilizan controles eléctricos, se tiene que disponer de una fuente de alimentación segura y fiable que suministre la energía al proceso.
La seguridad funcional de controles eléctricos y, con ella, el funcionamiento fiable de instalaciones automatizadas está vinculada muy estrechamente a la seguridad operativa de la alimentación.
Los actuadores y los módulos de entrada y de salida sólo reaccionan a las señales de mando, si la fuente de alimentación funciona de modo seguro.
Además de requisitos de seguridad, se plantean también exigencias como el rango de tolerancia de la tensión de salida y su ondulación base, además de requisitos especiales de compatibilidad
electromagnética (CEM) de la fuente de alimentación.
Los aspectos importantes para evitar problemas en el uso son, sobre todo:
• Un consumo pobre en armónicas
• Reducida emisión de perturbaciones
• Inmunidad suficiente contra perturbaciones